La huerta hizo florecer palabras

De cada semilla sembrada en la huerta también brotaron historias, poemas y reflexiones. Mientras cuidábamos la tierra, nuestras ideas comenzaron a crecer y las palabras florecieron. La huerta no solo nos regaló alimentos, sino también inspiración para escribir, imaginar y expresar lo que sentimos. Así comprendimos que sembrar es también aprender a narrar la vida.










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